Llamamos verano tardío a ese período especial de tiempo entre el verano y el otoño. Un momento en el que podemos notar que el  verano se despide y el otoño aún no ha comenzado y en el que empezarás a notar que la energía del verano está activa pero es más tranquila y silenciosa. También verás cómo la naturaleza cambia sus colores hacia los ocres, anaranjados y rojizos y hay menos horas de luz en las que inevitablemente comenzamos a retirarnos y a reducir la intensidad de las actividades al aire libre, centrándonos más en el interior.

 

Un período en el que todo se reorganiza.

 

En este post y vídeo que te adjunto, voy a ofrecerte una pequeña guía de cómo alimentarnos en esta época del año en la que el estómago, el bazo y el páncreas están más activos. Y que por ser órganos imprescindibles para el buen funcionamiento digestivo, es importante tonificarlos para evitar que nos afecten demasiado los cambios emocionales como la apatía o la tristeza asociados al otoño.

 

A tu alrededor todo está cambiando

 

Cada estación del año nos somete a unas condiciones diferentes y en la cocina natural y energética vamos a adaptar nuestros menús a esos cambios de ritmo. Es importante comenzar a reducir las frutas y verduras crudas y las bebidas frías e introducir alimentos más calientes, nutritivos y remineralizantes que nos ayuden a concentrarnos más, calmar y estabilizar nuestro cuerpo para enfrentarnos a los futuros meses más fríos.

Alimentación macrobiótica verano tardío

 

Los alimentos perfectos para tonificar esa energía del estómago-bazo-páncreas serán: la calabaza, la cebolla, la chirivía, la zanahoria, el nabo y el boniato. Alimentos que nos ayudarán a no tener pensamientos repetitivos y a reducir nuestras preocupaciones, porque su energía es descendente y evitan que le demos demasiadas vueltas a las cosas. Además, ¡estarán deliciosos en salteados, escaldados y hervidos o al vapor!

 

Es hora de recoger las últimas frutas, como las manzanas, las uvas, las moras y los higos. Frutas que también son muy dulces, ya que han acumulado toda la energía del sol y nos invitan a preparar sabrosas mermeladas y compotas ideales para crear esa energía de “centramiento”.

Usaremos más arroz redondo y reduciremos el arroz largo y basmati. Y la estrella de los cereales será el mijo, por ser el cereal que más favorece las digestiones y refuerza nuestro sistema inmune. Puedes usarlo en ensaladas, para preparar croquetas e incluso para hacer postres simples endulzados con jugo concentrado de manzana, por ejemplo.

 

Espero haberte orientado y que puedas adaptar tu alimentación para que este cambio sea lo más llevadero posible. Si necesitas más información suscríbete a mi web y llévate mi guía gratuita: “Primeros pasos de Nutrición Integral”, recibe los post semanales que publico o inscríbete al curso de: Nutrición Integral y Alimentación Natural y Energética. Gracias por estar ahí.

 

 

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