El hambre fisiológica se satisface con el alimento. El hambre emocional no. Si comes sin límites, te das atracones, te sientes triste, ansiosa, hambrienta o culpable, estás caminando sobre las brasas encendidas de la vida. Esta metáfora nos enseña que quemarnos o no va a depender de nuestro nivel de conciencia y las constelaciones familiares y alimentación nos amplían la perspectiva.

 

Si la vida te está friendo…

 

La vida puede freírnos lentamente sino sabemos gestionar a nuestras emociones y es que nuestros conflictos emocionales esconden un potencial que nos muestran, con un lenguaje que para muchos suena a chino, cómo entender cada dificultad que se nos presenta.

 

¿Cuánta fritura estás dispuesta a soportar?

 

En fin, supongo que es elección de cada uno, pero entender el lenguaje de la energía de la vida te ahorra tiempo y quemaduras.

Seamos sinceras, los regímenes pueden esconder una necesidad de castigo, el sobrepeso puede representar la necesidad de protección, comer de forma compulsiva puede servir para aliviar angustias, desamor, abandono, culpa, rabia, celos, angustia o tristeza, etc, etc. La lista de sentimientos que pueden estar intentando expresarse tras los conflictos con la alimentación puede ser interminable.

 

Cuando nuestra boca no pronuncia lo que sentimos, traga para aliviar la presión emocional. Detenernos y observar lo que nos ocurre y ponerle palabras, puede ayudarnos a contener el ansia de comer.

 

Todo se resume en: conocimiento y compromiso

 

Cuando hablo de energía, muchos creen que es patrimonio de los dibujos de Goku que se prenden fuego y tienen rayos. Pero, la energía está en todo ¿sabes? Está en tus pensamientos, en tu comida, en tus emociones y cada una de estas expresiones, lleva un mensaje diferente. Aprender su lenguaje evitará que te quemes más fuerte.

En mi programa coaching 90 días, acompaño a las personas que quieren conocer las interrelaciones entre la comida y nuestros deseos vitales para llegar a comprender un poco más a esa extraña que habita dentro nuestra y que, por momentos, se ocupa de los atracones o inapetencias que no conseguimos dominar.

 

Constelaciones familiares y alimentación

Mi enfoque es a través de la alimentación material y afectiva, ya que ambas se encuentran íntimamente relacionadas en la historia de cada uno de nosotros y a esa historia la podemos comprender y ordenar gracias a las nuevas constelaciones familiares y alimentación.

En definitiva, este programa es para personas dispuestas a reflexionar sobre las dos necesidades básicas del ser humano que, según decía Freud, son: el hambre y el amor.

 

Si quieres profundizar, avanzar y conectar con la vida, escucha uno de los ejercicios que propongo en mi programa de coaching 90 días.

 

¡No esperes a quemarte!