Constelaciones familiares y la abundancia es el título con el que pretendo mostrar que el regalo más grande es la vida, y la obtenemos a través de nuestros padres, sólo a través de ellos ha sido posible. No hace falta que busquemos en otro lugar, está directamente delante de nosotros y se manifiesta de una forma muy concreta. Cualquier momento es perfecto para tomar a los padres en su totalidad.

 

La vida misma es pura y auténtica.

 

Para mi, dar las gracias quiere decir tomar lo que nos es dado, sujetarlo cuidadosamente con las manos y llevarlo adentro, a nuestro corazón, hasta sentir interiormente que es parte nuestra. Sólo
así todo lo regalado es perfecto.

 

Imagina por un instante la imagen de un árbol. Una de sus semillas cae en el suelo fértil, otra sobre un terreno pedregoso. Cada semilla debe desarrollarse allí donde cayó, no puede elegir el lugar. Ocurre lo mismo con nosotros, no podemos elegir a nuestros padres. Ellos son el lugar en donde nuestra vida florece. Si las semillas del árbol cayeron en suelo fértil o sobre tierra pedregosa, el árbol será igualmente perfecto. Y él también dará frutos. Para que nosotros podamos crecer, tenemos que definir el lugar al que estamos ligados, independientemente de cómo sea. Cada lugar obliga a un desarrollo particular. Cada lugar ofrece oportunidades especiales y fija determinados límites.

 

Muchas personas piensan que asimilando lo negativo de los padres pierden lo bueno de ellos y no pueden encontrar su propia identidad, quedando unidos en el reproche infantil. El mismo miedo a convertirse como los padres resulta que el hijo queda atrapado, constantemente “mirándolos”.

 

Es necesario desprenderse de los padres y crear lo propio con la vida.

 

Pero antes hay que terminar con reclamos del tipo: “me han dado demasiado poco”, o “aun me deben”… De esta manera como hijos quedaríamos íntimamente ligados a nuestros padres pero de forma patológica como: sobrepeso, ansiedad, bulimia, depresión… y una interminable lista.

 

Constelaciones familiares y la abundancia.

 

Ni el hijo tiene a los padres, ni los padres tienen al hijo. Reconocer todo lo bueno que recibes en tu vida y valorar el apoyo que te dan otras personas, con humildad y amor. No se trata de sentirte comprometido, pero si de decir, gracias, gracias, gracias.

 

Entra ahora en mi programa LAS NUEVAS CONSTELACIONES EN LA MATRIZ en donde incluyo este ejercicio de “Constelaciones familiares y la abundancia” que puedes descargarte en el enlace de abajo. Un programa basado en las enseñanzas de Bert Hellinger, en herramientas de programación neurolingüística (PNL), y la física cuántica, Ley del desdoblamiento de los tiempos (de Jean Pierre Garnier).