Si te sientes culpable de no alcanzar tus metas una y otra vez, y te preguntas ¿qué es lo que sucede?, y continuas intentándolo con las mismas estrategias y tácticas, ha llegado la hora de revisar tus creencias.

 

Cuando nos marcamos un objetivo, es muy importante reconocer nuestras creencias. Una creencia es una afirmación personal que consideramos verdadera y que consciente o inconscientemente lo que va hacer es que nuestra percepción del mundo se vea afectada tanto de cara a lo que pensamos de nosotros, lo que pensamos de los demás y lo que pensamos de lo que nos rodea. Para que nos hagamos una idea son todos los parámetros que conforman nuestra manera de entender el mundo.

 

Toda experiencia que se repita suficientemente, que sea emocionalmente competente (que contenga alguna emoción para nosotros) y que nosotros percibamos como tal, puede potencialmente convertirse en una creencia en nuestro cerebro.

 

Una básica explicación científica sería: cuando tenemos una experiencia, se activan ciertas neuronas. Al activarse neuronas para conectarse entre ellas se producen una serie de proteínas que reconstruyen o refuerzan las conexiones sinápticas que se acaban de formar. Así, se van formando miles y miles de millones de conexiones neuronales. Cuando el cerebro ve que ciertas conexiones dejan de usarse, se produce una poda, sobre todo durante la adolescencia, y por el contrario, cuando algunas de esas conexiones, a fuerza de repetición y tiempo, se usa más y más, se refuerzan y forman conexiones neuronales cada vez más fuertes. Así, la experiencia puede incidir directamente en la estructura física de nuestro cerebro.

 

Hay dos tipos de creencias:

Las creencias potenciadoras o positivas: son recursos que van a movilizar nuestras capacidades para conseguir nuestros objetivos.

Las creencias limitantes o negativas: nos frenan, nos convierten en esclavos de nuestras propias afirmaciones ya que gobiernan nuestra manera de actuar.

 

No digo que sea fácil eliminar una creencia, sobre todo cuando no tienes el conocimiento de que está ahí. Para que puedas encontrar las creencias que te están impidiendo lograr lo que deseas y cambiarlas, es necesario estar abierto en todo momento a la nueva información que puede llegar.

 

A continuación tienes algunas técnicas que utilizo para deshacer creencias limitantes. Probar a fuerza de repetición es un recurso muy útil y demostrarte que es posible evolucionar en aquello que te está frenando:

 

–  LAS AFIRMACIONES POSITIVAS COMO TÉCNICA DE CAMBIO.

Consiste en construir frases que correspondan a creencias negativas y rehacer frases positivas, analizando lo que se siente al pronunciar cada una. Por ejemplo: “me siento bien, tengo buen aspecto y me siento en forma”

 

– LA VISUALIZACIÓN EN EL CAMPO DE CREENCIAS.

Es una herramienta para conseguir mayor control del pensamiento, de las emociones y de los sentimientos.

 

– UN EJERCICIO PRÁCTICO:

 

Paso 1. Escribe la creencia limitante de una manera clara y precisa. Por ejemplo, “no puedo dejar de comer”

Paso 2. Piensa en el diálogo interno que la creó, o del porqué existe, esta creencia por ejemplo, “mi abuelo se murió de hambre”

Paso 3. Observa el miedo que refuerza esta creencia, “si adelgazo puedo morirme”

Paso 4. Intenta recordar experiencias que puedan haber contribuido o causado esta creencia limitante.

 

 

“Si las cosas no te funcionan, la vida te invita a que las cambies.” Cristina Pousa.