El equilibrio entre el yin y el yang en la alimentación , en nuestra vida, pueden resultar conceptos difíciles de aplicar en un principio. Aprovecho que todos comprendemos que salud es sinónimo de equilibrio para aclarar un poco estos principios y puedas descubrir la dinámica de estas dos energías universales.

Así se menciona tradicionalmente en las culturas orientales: el yin y el yang.  Dos energías opuestas y complementarias que no pueden existir la una sin la otra. Ni una es buena ni la otra es mala. En este mundo de dualidad hay que aceptar las dos caras de la moneda. Si utilizas esta idea energética para observar el proceso de la vida, podrás comprender tus relaciones y deseos alimenticios.
 
YIN: representa el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad, expansión y la absorción, lo receptivo. La energía yin es de expansión, dispersión, apertura y efecto rápido. Tendencia a hinchar, inflamar y enfriar.
YANG: representa lo masculino, el cielo, la luz, el calor, la actividad y la contracción, lo creativo. Energía de cerrar, bloquear, retener y efecto lento. Tendencia a generar calor y a bloquear.
  • Ejemplos de cómo se manifiestan estas dos fuerzas lo tenemos en todas partes:

 

– En nuestra bioquímica, a nivel arterial, el exceso de sodio (yang) contrae los vasos y aumenta la presión sanguínea; el potasio (yin) los relaja y reduce la presión.

 

– En los alimentos, todos los alimentos contienen aspectos del yin y del yang, pero algunos pertenecen de modo predominante a una u otra categoría. El vinagre es antiséptico, astringente, diurético, fungicida. Enfría y su energía es ascendente (yin); el tamari altamente remineralizante, tonificante, fortalecedor del sistema nervioso y digestivo. Además es un alimento fermentado y calienta (yang).

 

– En los estilos de cocción, los alimentos consumidos sin calor (crudos, macerados…) nos refrescan (yin) y los cocinados (salteados, hervidos, horneados…) generan calor interno (yang).

 

El yin y el yang en la alimentación

 

  • A continuación te detallo una lista de alimentos según su energía y sus efectos. De más contractivo a más expansivo.

 

Sal: consumir mejor sal marina sin refinar, la sal refinada o yodada contiene menos minerales y es aún más contractiva. El riñón es el órgano que más sufre con exceso de sal y es el que rige nuestra vitalidad.

 

Carnes, grasas saturadas: consumirla nos llevará de nuevo a comer el extremo opuesto expansivo como el vino o el azúcar y  nos aleja de consumir alimentos centrados y equilibrados como un plato de verduras.

 

Lácteos duros: las grasas saturadas de estos productos se acumulan en la parte baja del cuerpo especialmente en el aparato reproductor, ovarios, trompas, próstata.

 

Horneados: panes tostados, dextrinados, muy secos, producen contracción especialmente en páncreas, produciendo una bajada de insulina que el cuerpo necesitará compensar con algún producto dulce.

 

Condimentos: miso, tamari, shoyu: productos de la fermentación de la soja.  Son potenciadores de la digestión y alcalinizan la sangre.

 

Pescados y mariscos: son alimentos más centrados energéticamente hablando, tonifican y refuerzan el organismo. Como proteína animal son la mejor opción.

 

Cereales integrales: Son la base de una dieta equilibrada, fuente de vitalidad y energía. Nutren el sistema nervioso, nos centran y dan estabilidad. Se recomienda un porcentaje alto de cereales integrales en la dieta diaria: quinoa, trigo sarraceno, avena, mijo…

 

Legumbres: Excelente fuente nutricional, ricas en: hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales, grasas y agua. Combinada con cereales conseguimos una proteína completa con alto valor biológico. Si además quieres completar su perfil nutritivo añade el aminoácido triptófano del sésamo, por ejemplo.

 

Hortalizas: fuente de vitaminas, minerales y juventud de los tejidos.  Es importante en meses fríos equilibrar la dieta con cocciones largas de legumbres, con raíces, cereales y algas, para evitar frío interno y falta de vitalidad.

 

Semillas y frutos secos. Una pequeña cantidad acabará al día nos aporta minerales y vitaminas necesarios. El sésamo muy recomendable, triturado o triturado con sal (gomashio).

 

Pickles: son verduras fermentadas con sal. Se pueden añadir a la comida y facilitan la digestión, aliviando la pesadez digestiva y mental después de una comida copiosa. Regenera la flora intestinal, aumentan las defensas del cuerpo y tonifican el hígado.

 

Las algas: alimentos altamente remineralizantes. Nutren y calman el sistema nervioso. Son depurativas, eliminan toxinas del cuerpo, metales pesados y grasas animales.

 

La fruta: en general la fruta es de naturaleza fría y por lo tanto nos refresca.  Si somos sedentarios, sufrimos de digestiones difíciles, exceso de peso, metabolismo lento o dispersión mental es mejor reducir su ingesta durante los meses fríos, ya que nos enfría todavía más.

 

Lácteos blandos: producen mucosidad y bajan la energía, generan depósitos en las arterias y en muchos casos alergias. El kéfir es el mejor lácteo por su capacidad de regenerar la flora bacteriana intestinal, aún así es de naturaleza muy fría.

 

Aceites: sus efectos varían según se consumen crudos o cocinados. Crudos tienen efecto expansivo, enfrían y relajan. Cocinados su efecto es de contracción, densidad y calor. Un exceso en la dieta puede ir acompañado de una necesidad de consumo de sal.

 

El azúcar: el azúcar, la sacarina, fructosa, arpartamo, sorbitol… tienen un efecto altamente desmineralizante y acidificante, ocasionando descalcificación ósea, eliminando vitaminas del grupo B, alterando la flora intestinal, producenciendo dispersión, falta de concentración y cansancio. Las melazas de arroz, cebada, maíz, amasake y concentrados de frutas son buenos sustitutos a los azúcares refinados.

 

Comprender y observar los efectos de estas energías nos permite adaptarnos mas fácilmente a los cambios  y equilibrar esas fuerzas presentes en todo lo que nos rodea.  Como dice el refrán: “en el punto medio está la virtud”. Si puedes reconocer estas dos energías, en ti, en un alimento, en tus emociones, en el clima… podrás equilibrarte y alinearte en cada momento.

Adjunto enlace a la revista BLUSH MAGAZINE donde se publica este post. ¡Mil gracias!

 

el yin y el yang en la alimentación