Entre las consultas más frecuentes de Endocrinología el hipotiroidismo se lleva gran parte de la tarta en la repartición. En los últimos años las alteraciones hormonales femeninas han aumentado de forma considerable. Más de un 10% de la población española ha sido diagnosticada de hipotiroidismo y la gran mayoría tienen que ingerir Levotiroxina todos los días de su vida. ¡Hay como una epidemia de hipotiroidismo!

 

Observaciones biólogicas físicas que te pueden amargar la vida

 

El hiporidioismo es una falta de actividad en la glándula tiroidea. La tiroides está situada en la parte anterior y superior de la tráquea y segrega hormonas muy importantes: la T3 y T4 que influyen en el metabolismo y el crecimiento.

 

Sabrás que puedes sufrir hipotiroidismo si sientes:

 

  • Intolerancia al frío.
  • Fatiga crónica.
  • Retención de líquidos.
  • Necesidad de dormir muchas horas.
  • Descenso de la tasa metabólica: Aumento de peso.
  • Estreñimiento y digestiones pesadas.
  • Piel seca, cabello débil y uñas quebradizas.
  • Bajo estado de ánimo, pérdida de concentración, ansiedad e incluso depresión.
  • Voz ronca, disfonía y párpados caídos.

 

Nuestro sistema hormonal tiene un equilibrio muy delicado y si no se le proporciona los elementos que necesita, se altera con facilidad causando hipotiroidismo.

 

¿Qué nos puede desequilibrar las glándulas tiroides?

 

  • Alergia o intolerancia al trigo.
  • Agotamiento de las glándulas suprarrenales.
  • Una dieta demasiado yin: lácteos, azúcares o alimentos que contienen hormonas (productos cárnicos) o químicos o sustancias tóxicas (disruptores endocrinos).
  • Falta de las hormonas progesterona, menopausia o terapia hormonal.
  • Cándidiasis.
  • Fármacos, toxicidad de mercurio y virus no resueltos.
  • Conflictos emocionales relacionados con el tiempo: detener el tiempo, que sucedan las cosas más lentamente, sentimiento de estar “frenado”…

 

¿Cuáles son los alimentos beneficiosos?

 

  • Hortalizas y especias que nos dan calor:

Rabanitos, ajo, jengibre, canela…

  • Proteína vegetal:

A diario: azuki, lentejas, garbanzos y soja negra. Ocasionalmente: tofu y tempeh.

  • Mucho hierro:

Lentejas, garbanzos, almendras, semillas de girasol, sardinas, huevo y espinacas.

  • No olvidemos el zinc:

Frutos secos como la nuez; la calabaza y sus semillas.

  • Los maravillosos ácidos grasos:

El omega 3 presente en el lino (aceite y semillas).

  • El potente selenio:

Champiñones, judías, pepino y ajo.

  • Hidratación:

Agua de calidad, kukitcha, bancha y te de arroz; ocasionalmente:  rooibos y té mu.

  • Y por supuesto, mantras que nutren:

“La salud se manifiesta plenamente en mi” “Tengo todo el tiempo que necesito para expresar mi potencial”

 Despertando hacia una nueva lógica

 

La  comprensión  energética  de  todo  lo  que  nos  rodea  incluida  la  alimentación  es clave imprescindible para abordar con éxito este tema. Todos los “síntomas” son el resultado de un descenso de la energía y tenemos que aprender a ser conductores de la energía. Eso implica aprender a comer, aprender a respirar, a manejar las emociones, a vernos a nosotros mismos como parte de algo más grande y no sólo vernos de forma limitada como un cuerpo físico.

 

Como recomendación personal actúa de forma activa. No alimentes el mantra de “Tengo hipotiroidismo”. Si manifiestas una enfermedad, tendrás la enfermedad. La salud también se crea desde otros planos y tengo que asumir que existe que en un nivel más abstracto nuestra tiroides ya funciona bien. La realidad física primero se crea en la realidad abstracta.

 

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