Cualquier medida que dirija nuestra atención al acto de comer ayuda a romper cualquier maleficio relacionado con la desconexión. Esto se puede aplicar tanto a lo que nos metemos en la boca como a nuestras costumbres, por ejemplo de qué manera nos servimos la comida.

 

Los platos tienen que entrar por los ojos. Nada de soltar un ingrediente como caiga, presentar en mesa platos con los bordes sucios o arreglarlo todo con una rama de perejil o con un churrete de balsámico. ¡Cuánto daño ha hecho el vinagre balsámico!

 

El emplatado tiene que ser casi tan importante como el sabor o la aptitud a la hora de comer o de cocinar.. Practica mucho, emplata bonito y no dejes de aprender de otros platos, memorizarlos, copiarlos si quieres…esta es la mejor manera de alimentar a tu cuerpo y a tu espíritu.

 

Este plato puede tomarse como una ensalada o como un aperitivo, todo dependerá de nuestro apetito. Si se toma como plato principal recomiendo añadir algo de proteína como unas nueces o unos anacardos.

 

Carpaccio de cítricos a la crema de mostaza

 

♥ 2 naranjas

♥ 2 naranjas sanguinas

♥ 2 pomelos

♥ Hojas verdes variadas como rúcula, perejil, eneldo

 

Para la crema de mostaza:

 

♥ Eneldo al gusto

♥ 1 c.s. de aceite de oliva virgen extra (AOVE)

♥ 1 c.s. de mostaza

♥ 1 c.s. de sirope de ágave

♥ Sal marina

♥ Pimienta blanca al gusto

 

  1. Pela las naranjas y los pomelos y retira lo máximo la piel blanca. Corta en rodajas finas.
  2. Forma una cama con las rodajas y vierte encima la crema y las hojas elegidas.

 

Nota:

 

Como propiedad energética los cítricos son alimentos yin, frescos, dulces y agrios. Alivian los gases la hinchazón y la indigestión. Drenan los residuos yang de los alimentos, con lo que se produce un efecto neto alcalinizante.