La alimentación en Navidad no debería ser una causa de estrés y ansiedad. Pero demasiada comida las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la preocupación por la dieta, las galletas caseras en la mesa del comedor y el control de peso, pueden alejarnos de nuestra paz y alegría con la comida.

La alimentación en Navidad también solía causarme estrés.

La comida era más que sólo comida: comer una galleta pasó de ser una galleta a “esto no es saludable y no debes comerla». Y esto también lo veo en las sesiones de coaching nutricional, cuando a menudo se intenta compensar la alimentación haciendo más ejercicio o comiendo menos al día siguiente. O cuando se intenta planear «comenzar de nuevo el día 1 de enero» … y esta pauta sólo llevará a comer en exceso, porque una parte de tu pensamiento se va a enfocar en que la comida ya no estaría disponible en enero y el cerebro ordena comer tanto como sea posible antes de que llegue esa temida fecha.

El problema no es la comida navideña en sí.

El error está en nuestra actitud acerca de la comida y en nuestra forma de comer el resto del año. Fíjate como muchas personas hacen la dieta de los puntos, o eliminan los carbohidratos en su alimentación para conseguir mantener su peso a «raya».  ¿Sabes lo que nos ocurre cuando nos esforzamos tanto por ser “buenos” con nuestras elecciones de alimentos? Nada más que nuestro cuerpo se siente restringido y privado, y literalmente piensa que estamos en época de hambruna. Por lo tanto, no es de extrañar que para cuando lleguen las vacaciones, se termine fuera de control con respecto a la comida e incapaz de comer satisfactoriamente.

¡Tenemos buenas noticias!

Sí, es posible tener una temporada de vacaciones donde puedes:

  • Disfrutar de la comida que realmente quieres.
  • Comer de acuerdo a cómo se siente tu cuerpo.
  • Sentirte preparado para lidiar con comentarios incómodos sobre el peso, la comida y las dietas.
  • No tener que volver a subirte al carro el 1 de enero.

No tienes porque sentir estrés este mes si…

  1. Prometes no hacer dieta en enero. La mentalidad de: «empezaré en enero a hacer dieta», desencadena una privación mental en la que tu cuerpo reacciona como si estuviera en modo de -hambre- y esto luego influye en cómo te comportas con la comida.
  2. Das permiso para comer e intenta eliminar este tipo de filtro en tus decisiones alimentarias: por ejemplo, «esto engorda, esto no es bueno». Lo único que hará será que comas en exceso por privación y culpa. Te llevará un tiempo crear una nueva pauta mental. Lo sé. Pero la idea es comer sin juicios, prestando atención y disfrutando.
  3. Sintonizas con las señales de su cuerpo. El estrés puede hacer que te sea más difícil estar al tanto de las señales de tu cuerpo. No trates de complacer a los demás diciendo a todo sí y tampoco necesitas dar una razón por la que dices que no. Escucha a tu cuerpo y confía en ti.
  4. Comes de forma regular y consciente. En lugar de ahorrar y pasar largas horas sin comer, continúa comiendo comidas consistentes durante todo el día. No te saltes comidas por querer comerlo todo de golpe.
  5. Tienes cuidado con la «mentalidad de la última cena». La idea no es la de que si has comido un alimento que consideras «malo» o has tenido un día «malo», entonces ese día está  todo perdido y puedes seguir ignorando las señales de tu cuerpo porque comenzarás de nuevo mañana. No, es eso. Es importante deshacerse del pensamiento de todo o nada.
  6. Aprendes a establecer límites. Las vacaciones pueden significar abrirse a la comida sin control. De nuevo, la actitud es de disfrutar y escuchar nuestras necesidades sin sabotearnos.

Y estos son los 6 puntos más importantes sobre la alimentación en navidad. Si necesitas tener más información sobre mis programas de alimentación y de qué manera puedo acompañarte para encontrar el equilibrio y desarrollar hábitos de estilo de vida a largo plazo y sin culpas. Espero que te haya ayudado el artículo sobre la alimentación en Navidad.