Si nunca has cocinado con miso en tu vida, quédate hasta el final porque te voy a animar a probar este condimento en tus recetas.  Y es que el miso es un condimento fermentado especialmente popular en Asia, increíblemente nutritivo y está vinculado a una variedad de beneficios para la salud.

No es comida de rarunos, macrobióticos o ecopijos.

Aunque el miso todavía es desconocido para muchos, las personas que están familiarizadas con él probablemente lo hayan consumido en forma de sopa de miso japonesa. Si crees que no es lo tuyo probar cosas nuevas, te voy a decir que el miso es súper fácil de usar, vale para un montón de platos que no tienen por qué ser orientales y es uno de los mejores potenciadores de sabor que existen en el mundo. 

Si esto todavía no te ha convencido, sigue leyendo, please.

El miso es una pasta de color pardo, blanco, rojo o amarillo con un sabor salado y en algunos casos
amargo, una bomba de sabor, que se obtiene de un largo proceso de fermentación láctica, entre 6 y 36 meses, de sal marina, soja u otra legumbre y un cereal,  por medio de la acción del hongo Aspergillus Orizae. También se pueden usar otros ingredientes para prepararlo, como arroz, cebada, centeno, trigo sarraceno y semillas de cáñamo, todos los cuales afectan el color y el sabor del producto final.

Una bomba de sabor que no falta en mis recetas de alimentación energética

  • Rico en vitaminas del grupo B incluida la B12 y antioxidantes, como la vitamina A y C, que nos protegen de los radicales libres; así como vitamina K y ácido fólico y minerales como el potasio, calcio, magnesio y selenio.
  • Contiene enzimas y fermentos que intervienen favorablemente en el equilibrio de la flora intestinal aportando prebióticos.
  • Es muy digestivo y alcalinizante.
  • Mantiene una temperatura corporal muy estable durante las estaciones más frías.
  • Rico en aminoácidos esenciales y lecitina de soja. Ayuda a rebajar los niveles de colesterol,
  • Es desintoxicante. Combate los excesos de contaminación electromagnética.

 

Entra ahora en el misomundo y sus diferentes tipos

Dependiendo del producto y tiempo que se emplee en su elaboración, tenemos distintos tipos de miso con sabores más o menos intensos. Los más conocidos son:

 

Mugi miso. Se elabora con soja y cebada, tiene un alto contenido en proteínas (13%) y bajo en carbohidratos. Su sabor es intenso y dulzón.

Kome miso.  Hecho con soja, sal y arroz blanco, es el que tiene un sabor más suave y dulce, con menos en sal y alto en carbohidratos.

Genmai miso. Hecho con soja y arroz integral, de sabor muy suave y aromático.

Hatcho miso Elaborado únicamente con soja, es la variedad con mayor contenido de proteína (21%) y el más bajo en hidratos de carbono (12%) y agua (40%).

Shiro miso o miso blanco. Es el miso de sabor suave que solo ha fermentado semanas o pocos meses y el más recomendable para niños y para épocas calurosas.

Aka miso o miso rojo. Es el miso de sabor fuerte que ha fermentado durante dos o tres años.

Los más torpes podemos usarlo

Una maravilla de alimento que no solo se utiliza como refuerzo y aporte de enzimas a sopas, potajes y caldos, sino también para marinar, adobar, en salsas, aderezos, o en platos preparados como salteados o estofados. No conviene hervirlo, ya que se destruirían sus enzimas, añadir siempre al terminar la cocción.

Como infusión o café. Diluir una cucharada rasa de postre en un vaso con agua caliente.

Para mejorar las digestiones. Antes de las comidas es un buen remedio para  personas que tienen carencia de fuego interno o poca fuerza digestiva. Igualmente diluir en agua templada y tomar.

Como snack. Untado en pan y diluido previamente en caldo caliente.

Aliño para ensaladas o como salsa. Mezclar miso con otros condimentos como salsa de soja, vinagre, mostaza, jengibre, mirin, etc. o simplemente mezclando miso con un poco de agua, podemos hacer una salsa para combinar con verduras, algas, pan, etc.

  • Mezclar 2 cucharadas de miso rojo, 2 de vinagre de arroz y 4 de aceite de sésamo. Sazonar con una pizca de jengibre fresco rallado, otra de cayena y pimienta negra. Esto lo puedes servir para aliñar cualquier ensalada verde, especialmente con espinacas, endivias o nueces. ¡Está buenísimo!

Para subir la temperatura corporal. Añadir al caldo con jengibre.

Para ganar vitalidad. Preparar una sopa de miso y añadir arroz integral.

Como ayuda en la desintoxicación de metales pesados. Tomar sopas de miso con alga kombu.

Y recuerda: ¡Pasteurizado no, por favor!

Esta es una buena razón porque el proceso de pasteurizado desintegra gran parte de las beneficiosas enzimas de este alimento debido a las elevadas temperaturas. Es importante que en el etiquetado figure «miso no pasteurizado”.

El miso también es adecuado para ti, si tienes celiaquía.

Pues sí, existen variedades libres de gluten como el Kome miso, Hatcho-miso, Genmai-miso o Shiro-miso, aunque ya sabemos que es mejor buscar marcas que estén certificadas como libre de gluten.

¿Me cuentas? Muchas gracias por leer esta publicación. Hazme saber si tienes alguna pregunta a cerca de este maravillo mundo del miso que no haya abordado. Si te gustó el artículo, considera compartirlo con tu familia y amigos y si quieres mejorar tu alimentación, recuerda que podemos tener una consultoría de dietética en Vigo de forma presencial u Online o empezar ahora a formarte en mi curso de Nutrición Natural y Energética. ¡Hasta pronto!

«A estómago satisfecho, espíritu jubiloso» Friedrich Nietzsche (1844 -1900).

 

miso y sus beneficios