¿Tú qué prefieres: una vida sin chocolate o una vida sin queso? Te lo pregunto porque, si respondes «una vida sin chocolate» eres, muy probablemente, un amante de los quesos. Y es que el queso es uno de los alimentos que más pasiones levanta. Pero, ¿Son todos los quesos veganos saludables ?

No todo es positivo en los quesos, pues los de origen animal poseen proteínas que son muy problemáticas a la hora de digerir para nuestro intestino y los quesos veganos tienen algunos ingredientes a mejorar. Hay que tener en cuenta de que hace unos años, apenas había este tipo de quesos veganos industriales.

Pero, ¿Puede un alimento tan aparentemente sano tener su lado oscuro?

Para descifrar «el lado oscuro de los quesos veganos » tenemos que conocer un poco más de qué están hechos  y cuántos tipos hay actualmente:

1) Los elaborados a base de tofu. Alimento que es una gran «esponja» y que absorbe los sabores de todos los ingredientes con lo que lo queramos macerar o mezclar.

2) Quesos que están hechos básicamente de: agua, aceite de coco, almidón  y una mezcla variable de colorantes, saborizantes y aromas. Estos son los más comunes.

3) Y los quesos que están hechos a base de frutos secos: como los anacardos o las almendras.

Hoy en día ya se pueden encontrar quesos veganos en muchos formatos: quesos ahumados, quesos tipo mozzarella, también variedades como el queso manchego, cheddar o para untar.

Entonces, ¿son saludables o no?

Repito, la clave está en desgranar sus ingredientes, porque el lado oscuro de los quesos está en aquellos quesos industriales elaborados (los del segundo grupo) con aceite de coco y almidón.

Te cuento por qué:

  1. Los aceites o grasas refinadas no son saludables y aunque el aceite de coco refinado es mejor que la grasa hidrogenada, éste nunca será una buena opción. Además, hay que tener en cuenta que desde que el coco se ha puesto de moda en Occidente corre el peligro de caer bajo la agonía de los pesticidas y la sobreexplotación.
  2. Los efectos del almidón varían en función del estado en el que se encuentre y las cantidades ingeridas. El tipo de almidón utilizado en estos productos es mejor consumirlos con moderación, ya que este compuesto puede alterar los niveles de azúcar en el organismo, aumentando el riesgo de diabetes tipo 2 o sobrepeso.
  3. Su valor nutricional es pobre. Además de que su contenido proteico es nulo en la mayoría de los quesos veganos, salvo algunas marcas que utilizan la proteína de soja u otra legumbre, algunos contienen aceite de palma u otros aceites no vírgenes y carecen de minerales como el calcio.  Además, son productos muy calóricos y ricos en grasas semejantes a los quesos de origen animal, pero más pobres en nutrientes.
  4. La producción poco sostenible, está llevando al medio ambiente a unos niveles de contaminación críticos. Todos tenemos el poder para tener un papel activo en la creación de una industria más sostenible. Comprar más alimentos de origen local o en su defecto de comercio justo, ayuda.

Entonces, este tipo de productos en función de su procesamiento se consideran ultra procesados.  Un grupo de producto: accesible, cómodo y apetecible y del cual deja mucho que desear al analizar la calidad nutricional.

Que no cunda el pánico porque, sí hay quesos veganos de muy buena calidad.

 
No creo que tengamos que renunciar al queso, incluso si por iniciativa personal, has optado por un estilo de vida sin productos lácteos, puedes optar por preparaciones veganas.
Si además te interesa conocer cuáles son los quesos veganos más saludables, aquí van algunos consejos:
  • Las preparaciones a base de frutos secos y otras verduras y especias. Son deliciosos, saludables y suelen ser de fabricación casera o artesanal. Y si su elevado precio te resulta un impedimento a la hora de comprar, puedes aprender a elaborar este tipo de quesos caseros.
  • Una especialidad aparte son los llamados «quesos raw o crudiveganos», en los que no se emplean productos refinados y que no se someten a más de 42°C, para no desnaturalizar sus ingredientes y preservar todo su valor nutritivo.
  • Los quesos que se extraen de la bebida vegetal que luego se hará fermentar con levaduras, que a veces son las mismas que en los quesos regulares. Por ejemplo, de almendras y anacardos enteros de los que se “exprime” la “leche”, que luego se hará fermentar y envejecer en moldes en cámaras de curación. Este tipo de quesos además, nos aportan bacterias probióticas, que protegen la microbiota o flora intestinal.
  • Los quesos que están hechos a base de tofu  y tienen un alto contenido proteínico y fuente de calcio y otros minerales y oligoelementos. Además son ricos en vitaminas como la E, la provitamina A, las del complejo B y la C.
  • Y por último, tener en cuenta un queso vegano de buena calidad recurre a saborizantes naturales como la levadura nutricional, ajo, tomate seco, alga espirulina, miso, sal, chile, pimienta, hierbas aromáticas y evita los saborizantes artificiales.

¿Dónde se pueden comprar?

Encontrarás quesos veganos de calidad en las tiendas de alimentación «vegan friendly» y sobre todo en los comercios de alimentación saludable y ecológica, en las ferias y restaurantes veganos y en grandes supermercados.

Recuerda…

La alimentación es mucho más que valores nutricionales. No hay que olvidar factores como el puro disfrute o placer y todos los quesos veganos o no, alérgicos o no a los lácteos. Todos tenemos derecho a disfrutar de un gratinado de pasta o del sabor y textura fundente de un loncheado en su sándwich vegetal.

La recomendación final es que los quesos veganos industriales se pueden comer de forma ocasional, dentro de un contexto de alimentación equilibrado y saludable, eligiendo aquellos de mayor calidad, pero no convirtiéndolo en un producto habitual en nuestra dieta. Una o dos veces al mes, igual que lo haríamos con con los quesos curados de leche o una tarta de chocolate.

No entran en esta categoría quesos veganos de elaboración más artesanal que sí imitan los procesos de las queserías tradicionales, basados en frutos secos y que además añaden fermentos naturales, más nutritivos y, en mi opinión, muchísimo más sabrosos y parecidos al queso de verdad.

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